Como sin duda los dos o tres lectores de este blog sabéis, siento un gran interés y admiración por el movimiento del software libre y alguno además me habrá oido repetido la famosa frase de que me interesa el software free “as in freedom, not as in free beer”.
Y cada día me ocupa, me preocupa e incluso me indigna (si me indigno señor Hessel) la tontoprogresía del todo free as in free beer y no como en freedom. Últimamente no paro de oir chorradas sobre Internet gratis, cultura gratis, libros gratis y porque no, clases de golf gratis (o fuertemente subvencionadas).
Y yo sigo pensando que quiero que Internet sea libre, que la cultura sea libre y que precisamente para que sea libre dificilmente será gratis, porque si es gratis será propiedad de aquel que nos la subvenciona.
Las cosas NO son gratis, no lo son las medicinas en la sanidad, no lo es el material quirúrgico, no lo son los libros… otra cuestión bien distinta es que si organizamos las cosas de una cierta manera y las pagamos entre todos podamos conseguir un acceso más igualitario y más eficiente (aunque sé que sobre esto hay grandes discusiones).
Para todos aquellos que no paran de decir cosas como “que vergüenza, no había wi-fi gratis” les voy a poner un ejemplo que seguro que entenderán. Hoy estoy en Gran Canaria, un lugar fabuloso pero que está en medio del mar, esto es una gozada para los habitantes y turistas, pero que pasa si nos queremos conectar a Internet?????
Pues pasa que hay que tirar un cable muy bien hecho y desplegarlo muy bien para que haya una conexión, rápida, fiable…
Una vez tirado ese cable hay que mantenerlo, es decir tiene que haber unos buzos/maquinas/sistemas que lo mantengan en funcionamiento y eso nos guste más o menos NO es gratis.

