Pero para que el cloud computing, para que la nube (o las nubes en plural, puesto que parece que esto de la nube no es tan sencillo y va a haber una importante variedad) haga realidad su promesa de “en cualquier momento” en “cualquier lugar” necesitamos de la vil materia, de cables, de voltios, de acero o de plástico pero de hardware bien tangible y efectivo.
Entre ese material imprescindible para que las cosas funcionen hay uno, que debido a que es transparante, inodoro (en general) insipido y poco denso a veces se nos pasa por alto. Me refiero al aire, ese aire por el que para mayor comodidad de todos viajan las ondas electromagnéticas que hacen la magia de que Whatsapp me traiga la sonrisa de un amigo, o FourSquare me ayude a encontrar un granizado de crianza de regalo.
Esas redes inalámbricas que la gente empieza a demandar que sean gratis (como si hubiera algo gratis). Resulta que en la mayoría del mundo hemos decidido que haya “trozos” de aire (o mejor dicho frecuencias de radio) que sean de pago, y los operadores que las usan pagan un montón de dinero por el derecho de usarlas mientras que otras frecuencias sean de uso gratuito, aunque más o menos regulado.
La cada vez mayor demanda de conexión e intercambio inmediato de todo tipo de fotos, videos, mensajes o datos críticos de negocio, han hecho que seguramente esta parte sea la más complicada de la ecuación. Al fin y al cabo, el hecho de que en un centro de proceso de datos, entorno controlado, gran inversión, muchos medidos… las cosas salgan bien, no voy a decir que sea fácil, pero si mucho más controlado.
Así que como decía el gran reto para que las promesas de un mundo “always on” está en la conectividad, y más concretamente en la conectividad inalámbrica, con la presión añadida que los usuarios empiezan a reclamar de un modo bastante irracional que debe ser gratis.
Pero como decía un personaje de una novela de Emilio Salgari “a grandes males, grandes remedios” y en este caso a los grandes males de demanda emergente de ancho de banda móvil Alcatel-Lucent le ha propuesto un pequeño-gran remedio a través de “light-radio”
En una REinvención del concepto de infraestructura para redes móviles, Alcatel-Lucent ha conseguido poner todo lo necesario para que los usuarios accedan a redes 3G o 4G en algo tan pequeño.
No es de extrañar que este cubo haya hecho que Alcatel-Lucent haya sido incluida en la lista de las 50 empresas más innovadoras del 2012 que efectua todos los años la publicación Techonology Review del MIT (Instituto tecnológico de Massachusets).
Por si el hecho de hacer algo tan pequeño no fuera suficiente, Alcatel-Lucent le ha dado otra vuelta de tuerca al abrir la puerta a que los operadores tradicionales, además de sus bandas licenciadas aprovechen el potencial de las bandas abiertas lo que la mayoría de los mortales llamamos wifi, un terreno que hasta ahora veian con recelo y como una amenaza a sus modelos de negocio.

