Los tres pastores de dinosaurios

NOTA: ESTE POST SE PUBLICÓ EN 2009 HOY LO RECUPERO CON LA ÚNICA MODIFICACIÓN DE AÑADIR LAS IMÁGENES Y ARREGLAR ALGUNA FALTA DE ORTOGRAFÍA

Hace 2.000 millones de años, cuando la tierra era una gran bola de fuego, antes del mamut y del hombre, existieron los dinosaurios!!!

Como había muchos dinosaurios, una de las profesiones de más éxito era ser pastor de dinosaurio. Para aquellos que no entendáis algo que sucedió hace tanto tiempo, es igual que cuando hace poco había muchas fábricas y ser director de una fábrica era lo mas.

Entre ellos había distintas especialidades y cuanto mayor era el dinosaurio y mayor era la manada, mayor el prestigio del pastor. Todo iba muy bien para estos profesionales que disponian de las mejores casas, sirvientes, los mejores megaDinoAutos 4×4, hasta que de repente algo extraño sucedió.

Unos lo llamaban meteorito, otros catastrofe, otros crisis de especie y otros simplemente crisis, aunque como suele suceder, algunos le echaban la culpa al gobierno.

Entre los pastores de dinosaurios había tres amigos que habían ido juntos al colegio “divinos pastores” y que a pesar de ser muy diferentes eran pezuña y carne.

El primero y más poderoso, tenía un enorme y precioso rebaño de Puertasaurio reuili que era su orgullo. Producián una enorme cantidad de carne y unos preciosos huevos de más de 50 kilos.

Cuando la cosa empezó a ir mal, como estaba muy bien relacionado, consiguió muchas ayudas, para la limpieza de los huevos, para que los dinosaurios se reciclaran y se formaran en comer otras plantas más pequeñas…

La última ocurrencia para intentar salvar su rebaño, fue una importante subvención para que sus dinosaurios dejaran huellas, icnitas las llamaban. El chamán de la tribu decía que aquello daría mucho dinero en el futuro, porque la gente pagaría por ir a verlas.

El caso que todavía no existía la gente, ni se había inventado el turismo, los pastores de dinosaurios no estaban para visitas, los dinosaurios no se reciclaban y pasaban los años y aquello iba de mal en peor, poco a poco, y lentamente gracias a las ayudas, pero cuesta abajo. Los huevos no se vendían, los rebaños de Tiranosaurus Rex pagaban tarde, mal y enseguida dejaron de pagar.

Nadie recuerda el nombre del más poderoso de los pastores.

El segundo de ellos, perdió su rebaño de dinosaurios antes, no tenía tantos ahorros ni tantos contactos, así que cuando vio que la cosa flojeaba leyo que en el futuro iban a tener éxito los mamiferos. Al principio le pareció increible.

¡Eran tan pequeños!!!!

¡Y ni siquiera podían poner huevos!!!

Así que aunque no estaba muy convencido, se vio obligado a probar suerte. De entre todos los mamíferos, escogió al más grande de ellos, el mamut. No era un dinosaurio, pero al menos era grande, y además tenía lana lo cual durante un tiempo resulto un negocio interesante. Por si fuera poco, en el nuevo mundo de los mamíferos la leche de Mamut le permitía obtener ingresos extra.

Respiró tranquilo, si habia superado el gran meteorito, ya nada podría con él. Así que cuando la temperatura subió unos grados y como el negocio iba viento en popa, dedicó parte de su tiempo a disfrutar de la piscina y dejó que el rebaño funcionara el solito. Así que no se dio cuenta de que esos pocos grados de cambio y sus cruces para que los Mamuts produjeran más y más lana, acabarían ahogando a sus mamuts que murieron de calor. Así, sin más.

¡Por unos graditos de nada!!!

Nadie recuerda el nombre del pastor de Mamuts.

El tercero de los pastores era el becado en el colegio. Tenía un rebañito de Europasaurus holgeri. Fue el primero de todos en perder su rebaño y sobre los restos dijo:

“Dinosaurios os sobreviviré!”

Cuando se encontraba con sus amigos, sentados en sus megaDinoAutos, que eran enormes como los dinosaurios que pastoreaban, les saludaba ufano porque decía que había encontrado una solución perfecta a sus males, se haría pastor de homínidos.

Los homínidos eran tan pequeños que casi no se veían desde los megaDinoAutos. El pastor de dinosaurios ni siquiera lo entendía, el pastor de Mamuts sentía pena por el tamaño y porque aunque los homínidos tenían pelo era tan poco que no se podría vender. Ambos se compadecían sinceramente por la locura de su amigo que además lo contaba con ilusión y alegría.

El pequeño pastor se ocupó de ir seleccionando a los homínidos, no para que fueran grandes, ni para que dieran más leche para vender, seleccionó de entre ellos a los más curiosos y a los que eran más autónomos. Sus amigos pastores de dinosaurios querían bichos grandes y tontos, que no se dispersaran, que no pensaran que no buscaran nuevos pastos… y no entendían para que podía servir un rebaño en el que cada cual fuera por su lado. Todavía más absurdo y sorprendente fue cuando algún homínido decidió crear sus propios rebaños.

¡Menudo escándalo!!!!

¡Menuda locura!!!

Insistían los dos buenos amigos.

De pronto, un homínido consiguió un rebaño de gallinas que ponían huevos pequeñitos, pero más digestivos, más sabrosos y además ponían todos los días en vez de una vez cada 14 meses como los dinosaurios. Esta fue la puntilla a la venta de huevos de dinosaurio.

Esto les enfadó mucho con el antigüo becado del colegio y este les dijo:
“El homínido no es mío, trabaja para mí pero es libre, no puedo hacer nada, tenéis que adaptaros!!!”

Otro homínido puso un rebaño de ovejas, carne más tierna que la de dinosaurio y mamut, y además lana blanca y negra, mientras que los mamuts daban solo lana marrón. Enseguida las mujeres de todos los pastores dejaron de ir a las carísimas boutiques exclusivas y pasaron a ir a una tiendas que aparecieron por doquier con vestidos elegantes pero mucho más económicos que los de piel de lagarto.

Aun más enfadados y ya sin megaDinoAuto se cruzaban con él y le negaban el saludo.

De pronto un homínido consiguió sacar carne de las vacas, esto si que era carne tierna, nada que ver con la dureza de los dinosaurios, ni siquiera con la de los mamuts, además la leche de las vacas, no tenía equivalente en los dinos y acabó por arruinar el mercado de leche de mamut.

Como tenía a los homínidos todo el día trabajando, y ya solo le hablaban los domingos cuando se reunían, y algunos ni eso, el pastor se sentía triunfador pero un poco solo, así que invitó a sus amigos a sentarse a la mesa de su consejo de administración de rebaños.

Como esto sucedió hace tantos años y los homínidos andamos tan liados trabajando, nadie se acuerda tampoco del nombre del tercer pastor, solo sabemos que sus amigos, agradecidos por haberles concedido formar parte de la trinidad que rige el mundo de los homínidos, le regalaron una placa de homenaje con una frase que el pastor becado dijo sobre las cenizas de su primer rebaño perdido

DInosaurios Os Sobreviviré

4 thoughts on “Los tres pastores de dinosaurios

  1. R.R.R.

    La historia esta bien y la moraleja es instructiva, pero para continuar con el afan pedagogico dos comentarios (que si no los digo reviento, soy “asin”):

    1.- Los hominidos (aun los mas antiguos) y los dinosaurios no coincidieron jamas en el mismo periodo.

    2.- Si coincidieron en cambio con los mamuts, pero estos son mamiferos y por lo tanto, aunque prehistoricos no pueden engobarse dentro del genero de los “lagartos terribles” (dinosaurio).

    Aprovecho la ocasion para decir que la pelicula Ice Age 3 tiene por tanto un argumento insostenible y es recomendable evitar su visionamiento por los humanos pequeños (tambien denominados niños).

    Al final han sido 3 comentarios…

  2. jnieto Post author

    Repasando este viejo escrito.
    1.- ya lo sé tio listillo, de hecho lo dice en el antetítulo “antes del mamút y de los hombres…”
    Pero como has dicho tu eres “asin”, no cambies 😉

  3. Pingback: Es el partner idiota!!! « juannieto.com

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