Estas dos frases provocan el asentimiento complice de una gran mayoría de la población española, solo verás torcer el gesto:
- a los funcionarios (y a algún familiar muy cercano)
- si la frase la dice un político de derechas en cuyo caso torcerá el gesto la oposición.
- a mi
Como este es mi blog voy a poner un sencillo ejemplo de porque tuerzo el gesto inmediatamente y me indigno cuando escucho estas frases.
La semana pasada tuvo lugar una interesante iniciativa llamada Spain Skills que es la fase española de “una olimpiada” de la formación profesional, una competición en la que los alumnos de formación profesional demuestran sus habilidades en una serie de pruebas donde demuestran los conocimientos adquiridos.
El funcionario vago prototípico, se ha pasado varias semanas trabajando por amor al arte (bueno al arte no, amor a su profesión, respeto por sus alumnos, orgullo por su centro…) sin ningún tipo de incentivo económico, ni de reconocimiento oficial a su labor.
Además, se ha pasado una semana fuera de casa, lejos de su familia, y aunque puede ser que en esta ocasión le hayan colmado de atenciones y le hayan pagado unas dietas altísimas, mi experiencia es que suele costar dinero, pero no pierdo la esperanza de que esto cambie.
El joven vago y maleante que estudia en un centro público porque no sirve para otra cosa y porque no tiene dinero, lleva al menos un par de años aprendiendo todo lo que le permite su centro y un poco más, sacandole al máximo el jugo al dinero que todos nos gastamos en su educación.
Estos dos impresentables se han empeñado en destrozar el mito y con su esfuerzo y con una sonrisa en los labios
han conseguido el 2º puesto en su categoría (redes y seguridad) en el SpainSkills
e
Lo habitual es que a esto, los sonrientes maliciosos contesten con el manido “la excepción que confirma la regla” pero puedo continuar añadiendo excepciones a la lista, gente que tiene pasión por lo que hace independientemente de que pueda ganar más dinero o no, alguien que cree que debe estar en Somalia en vez de pilotando un autobús aereo a cambio de un montón de pasta, alguien que se empeña en que un chaval de Mostoles entienda quien es Zeus o alguien que ha ayudado a Dani a y a muchos otros antes que a él a “stay hungry, stay foolish” sin ser Steve Jobs (por suerte para mi).