Recientemente, un anuncio de móviles hacía una interesante asociación entre el famoso meme de que solo utilizamos el XX% de nuestras capacidades cerebrales (siendo XX muy pequeño) y la gran cantidad de aplicaciones que tienen hoy los móviles.
Yo lo haría extensivo a cualquier “cacharro”, gadget, programa informático…
Vivimos en un mundo donde se dice que hay que innovar continuamente, cuando está más que demostrado que no somos capaces de absorber ni aprovechar toda esa innovación. La mayoría de los usuarios no usan más que 10 o 12 funciones de un procesador de textos, por no hablar de una hoja de cálculo.
En casos extremos este derroche nos empuja al tecnostress y al rechazo, en otros a una sensación de no estar provechando todo el potencial de lo que tenemos entre manos y en la gran mayoría simplemente a que paguemos por cosas que no usamos.
En el caso que me atañe más de cerca (por que es lo que me da de comer) las centralitas omniPCX Office, tienen un montón de funcionalidades, algunas las uso todos los días (ohhhh esa bendita marcación por nombre) alguna menos diaria pero tan aliviante como el “desvío no molestar”… Sin embargo la mayoría de los usuarios (incluso muchos de los profesionales que las venden) ni siquiera conocen todo lo que se puede hacer con ellas.
Así que no quiero ni contaros en el lio que me estoy metiendo a base de probaturas con distintos sistemas de gestión de contenidos (drupal, wordpress, phpnuke…), adwords, adsenses y tantas y tantas innovaciones que florecen a mi alrededor.
Aunque más que florecer a veces uno tiene más la sensación de que lo que brota es maleza en nuestro jardincito que con nuestros dos geranios y un poco de cesped teníamos apañado y controlado. Así que una de mis máximas preocupaciones, como supongo que de la mayoría, no es tanto tener recursos, tecnologías y cacharros, sino sacarles el máximo rendimiento.